BUSINESS

05 de Junio, 2020

El juego infinito

por José Miguel Marchena

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La teoría de juegos plantea que existen los finitos y los infinitos. Un juego finito es aquel que tiene jugadores conocidos, reglas claras y un objetivo común que se pacta previamente. El básquet, por ejemplo, es un juego finito, sabemos con quién competimos, las reglas son inalterables y al final habrá un ganador. El juego infinito, por el contrario, está compuesto por jugadores conocidos y desconocidos, sigue reglas que pueden cambiar sin ningún aviso y el objetivo es continuar el juego y perpetuarlo sin límite. Al no haber ganadores o perdedores, los competidores abandonan el juego por falta de voluntad o de recursos para sostener la intensidad.

El mundo de los negocios es un juego infinito. No sabemos quiénes son todos nuestros competidores, las reglas cambian y no se necesita consenso para ello, pero, sobre todo, al ser infinito, no existe un ganador. El juego existió antes que tu empresa y continuará si deja de existir.

Sin embargo, el lenguaje de la mayoría de compañías nos hace pensar que no tienen claridad del juego en el que están, así lo explica Simon Sinek en el libro: “The Infinite Game”. “Ser el número 1”, “vencer a nuestra competencia” es retórica común en las empresas para plantearse objetivos. Pero ¿sobre la base de qué criterios? ¿Ventas, rentabilidad, número de clientes? ¿Y en qué periodo de tiempo? ¿Trimestre, semestre, un año? Si no se acordaron las reglas, ¿qué nos hace pensar que estamos ganando el juego?, tal vez solo estamos declarándonos arbitrariamente vencedores a partir de variables que nosotros definimos porque nos hacen lucir mejor en ese particular momento.

Cuenta Sinek, que hace unos años fue invitado a un congreso educativo de Microsoft y también a uno de Apple. En el de Microsoft, el 80% de las presentaciones se centraban en como vencer a Apple. Sin embargo, en el congreso de Apple, el 100% de las presentaciones hablaban de cómo ayudar a los estudiantes y maestros. Uno estaba obsesionado con su competidor, y el otro entendía que es un juego de largo aliento, que probablemente no siempre tendrá la ventaja, por ello es mejor enfocar su energía en perseguir un propósito.

Aproximarnos a los negocios con la mentalidad de un juego infinito implica reconocer que no siempre tendremos los mejores productos, en ocasiones alguien lo hará mejor que nosotros y tocará aprender y continuar. La meta no es vencer a tu competencia, es mantenerte en el juego más tiempo que ellos.

 

José Miguel Marchena

Gerente de Innovación y Desarrollo en ISIL